Mi comadre me dio un masaje prostatico

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La vez pasada les conté cómo fue que nos fuimos a Cancún con unos compadres que tenemos. Son de confianza y además, mi esposa y la comadre han viajado ya por el Caribe y se han cogido a varios negros a los que hasta han compartido. Soy diabético pero me defiendo sexualmente cuidándome el azúcar y tomando Viagra, y esa vez nos la pasamos de maravilla ya que desde que llegamos ya de plano mi mujer se registró como la esposa de mi compadre y su mujer como mi esposa y así nos pasamos la semana entera, así que pude disfrutar de la comadre a todo lo que daba y aunque nos quedamos en habitaciones distintas, comunicadas a través de una puerta, íbamos al comedor o al bar y todo muy correcto, cada uno tratando a nuestra comadre como si fuera nuestra mujer, besándola, acariciándola y todo eso, de manera que estábamos excitados casi todos el tiempo, y más porque ahí estaba el esposo de ella y mi mujer haciendo exactamente lo mismo.

Pero lo que a mi me ponía a mil era que apenas llegábamos a la habitación los cuatro nos quedábamos encuerados, sin ropa alguna, y retozábamos como si fuéramos chamacos, lo mismo en el jacuzzi que en la cama o en la salita de la suite y lógicamente, había una excitación mayor porque podía ver a mi mujer haciendo de todo con el compadre y a mi comadre dejándose por todos lados mientras su esposo nos miraba.

No somos unos jóvenes pero la verdad es que de alguna manera nos hemos cuidado. Los senos de mi mujer siguen siendo apetecibles y el compadre los mamaba con gusto, y aunque su vientre ya no es lo plano que era cuando nos casamos, sigue estando hermoso, ya demás, a diferencia de la comadre, a la que le han hecho cesárea, no tiene ninguna cicatriz.

Otra cosa que me excita mucho es que mi esposa y yo nos rasuramos mutuamente el vello púbico y nos encanta coger así, pero los compadres llevaban, cada uno, una tremenda mata de vello que si bien no nos agrada mucho, de alguna forma contribuía a la excitación del momento.
Las dos mujeres, mi mujer y la comadre, se veían hermosas desnudas y caminando como si nada por la habitación. Pude ver a la comadre ir al baño y con naturalidad se sentó en la taza para hacer sus necesidades dejando la puerta abierta.

No sé que piensen ustedes pero me parecía excitante oír cómo hacia fuerza para defecar y expulsaba gases, y sobre todo porque acabábamos de tener una rica sesión de sexo anal… con condón desde luego, pero me imaginé la verga enfundada retacándole la mierda en ese recto tan apretadito que tiene la comadre. Otra vez, estábamos acariciándonos a media tarde y ella dijo que deseaba ir a orinar y cuando estaba sentada en la taza me llamó:

-Ven, mi amor… quiero mamártela- dijo, y lógicamente fui al baño y ahí estaba la comadre, encueradita y sentada en la taza, y yo parado frente a ella con la verga levantada. Me la besó y acarició mis huevos. Luego, al mismo tiempo que me mamaba la verga se le ocurrió comenzar a hurgarme el culo.

No crean que fue algo brusco sino que muy lentamente comenzó a explorarme la cola hasta que localizó por el puro tacto ese lugar donde se hace remolino el cuero, y con delicadeza comenzó a meterme el dedo sin dejar de mamarme y de sobarme los huevos con la otra mano.
Con la boca llena de mi verga me decía de manera entrecortada:

-Hummm, que rico culito tienes, mi amor… mira, a mi marido le encanta que le meta mi dedo para que sienta rico en la próstata… ¿me dejas que te lo haga?

-Claro, mi amor-le dije, aunque no del todo convencido y pensando que estar ahí era un poco incómodo pero ella, sonriendo, dejó de mamarme la verga y de hurgarme el ano y se limpió la conchita después de haber orinado. Ya seca, se levantó del inodoro y sonriendo, me tomo de la verga como si de mi mano se tratara y salimos del baño rumbo a la cama del hotel. Me dijo entonces:

-Acuéstate, mi amor, boca arriba y ponte flojito que te voy a dar placer. A ver, así mi amor, ahora dobla las rodillas… así mero mi amor… ahora solo siente lo que te voy a hacer. Mira, respira hondo y pausadamente, así mero mi amor… ahora siente cómo empiezo a meterte mi dedo en tu culito mi amor… así… ¡Ay mi amor, que linda se te siente la próstata, grandota y pesada! Ahora aflójate mi amor, no te pongas tieso… así mi cielo… mira, ya te metí todo mi dedo índice… ¿te molesta?

-No, para nada… es mas, siento muy rico aunque nunca me lo había hecho nadie –le dije.

-O sea que… ¿Eras señorito del culo, compadre? Bueno, no te va a pasar nada… mira, ahora voy a meterte dos dedos… así, mi amor, ponte flojito… mira y siente cómo te masajeo la próstata… esto le encanta a mi marido y es por eso que lo traigo dando las nalgas por mi… ¿Sientes?

-SI, y la verdad se siente rico, como un calorcito muy adentro… siento los huevos muy grandes –le dije y ella, sonriendo, se inclinó para mamarme la verga, repasando la puntita con su lengua y poniéndome a mil con esos dedos en mi culo sobándome la próstata.

Luego, me pidió que me pusiera en cuatro encima de la cama, y parara el culo y ella se metió entre mis rodillas. Comenzó a mamarme la verga y sin dejar de sobarme los huevos, comenzó un mete y saca estimulándome la próstata que sentía ya a reventar, y así se lo dije. Ella, sonriendo pero muy excitada, solo me dijo:

-Mira compadre, quiero que todo tu pensamiento lo pongas en lo que sientes. Disfruta, porque de seguro esto no te lo hace mi comadre… a ver, siente cómo paso mi lengua por la cabecita. ¿Te agrada mi mano sobándote los huevos? Bueno mi amor, ahora si, piensa en tu verga, lo dura que la tienes y las ganas que tienes de venirte… y piensa en mi boca, compadre… ¡Porque quiero recibir toda tu elche en mi boca, compadrito!… anda mi amor, siento tus huevos durísimos y llenos de semen… échame tu leche mi amor, échame los mocos papito… así mi amor, así, vente con ganas mi amor… ay, así compadre, así, échamelos todos, quiero que te encules conmigo… ay, que rico sabe tu semen PAPACITO.

Y pues… ¡Le eché todo el semen en la boca y la cabrona comadre se lo tragó integro!, algo que deseaba de verdad que mi mujer hiciera pero a ella no le agrada tragar mocos. Fue la experiencia mas caliente de toda esa caliente semana en Cancún con los compadres de Acayucan. Desde luego, me encantó la comadre en la cama pero si quiero disfrutar de mi esposa he de cumplir mi palabra de ser fiel.