Mi mujer, los compadres y yo nos fuimos de vacaciones

Como les he contado, desde que me pegó el azúcar mi vida entera se vio afectada, y desde luego ya no pude cogerme a mi mujer como antes. Ella es más joven que yo y era lógico, creo, que buscara en otras vergas lo que conmigo ya no tenía y más porque ella es muy caliente y de verdad disfruta del sexo en todas sus variantes.

Después de un tiempo en que dudé en pedírselo, ella de plano me dijo que me amaba y no deseaba separarse de mi, y que si ya no iba a poder cogérmela bien, pues ni modo, pero yo sabia que mas tarde o mas temprano me pondría los cuernos así que de plano le dije que, antes de que anduviera cogiendo a escondidas, prefería yo ser una especie de cómplice y que no me molestaría ni le haría escándalos o escenas de celos si ella salía a coger con otro hombre… y así, ella sale siempre con discreción aunque se quienes son sus amigos y como hay confianza entre nosotros, hasta me cuenta cómo y qué tanto hicieron en el motel o en algún otro sitio a donde sale con ellos.

Puedo cogérmela, no como antes, pero con ayuda del Viagra o de algo parecido si puedo tener sexo, aunque la verdad es que le hago mucho el sexo oral o la masturbo, pero definitivamente no es lo mismo que cogérsela como debe ser.

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Hace unos meses, justo antes del fin de año, había yo trabajado bastante y la verdad estaba bastante ganoso de unas vacaciones. Pude comprar un paquete que permitía que, con todo incluido, en la misma habitación se quedaran dos parejas adultas, y eso me sirvió para darle primero una sorpresa a mi mujer y luego, para decirle que si lo deseaba, podríamos hacernos acompañar de un amigo de ella.

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Ella se emociono mucho pero me dijo, cuando le mencioné que nos acompañaran unos compadres con los que nos llevamos muy bien, que debía pensarlo bien.

Ella me lo dijo porque una vez ella salió a Belice de compras con la comadre y luego me contó que las dos, la comadre y ella misma, se habían dado vuelo con dos negros beliceños y por donde vivimos, en Acayucan, se dice que los compadrazgos sirven para tapar muchas puterias y aunque debo reconocer que lo supe de boca de mi mujer, la comadre siempre ha aparentado ser una mujer muy de su casa e incapaz de irse a coger con otro hombre, así que entendí a mi esposa en su negativa.

Le seguí insistiendo y ella como que aceptaba y no, pero tanto le dije y jugaba con ella a que allá, con el calorcito y el ambiente disipado de Cancún hasta podríamos darnos algunas libertades. Ella me miró con sospecha y me soltó la pregunta:

-Mi amor… ¿No será que te quieres coger a la comadre porque yo te conté las cosas que hizo con los negros?

-No mi amor, para nada –le contesté- y además, sabes bien que yo difícilmente puedo contigo así que mal haría yo en hacer el ridículo con la comadre… lo que yo quiero es que tu goces, mi amor, y por ahí he sabido que el compadre te tiene ganas. No me lo ha dicho pero aparte de uno o dos comentarios que me han hecho otros cuates, he podido ver la mirada de mi compadre cuando te ve y más cuando andas tan linda como acostumbras, mi amor.

-Pues no sé… además, puede que ellos ya tengan planes, pero sería cuestión de preguntarles… oye mi amor, pero si el compadre me quiere agarrar y tu no le respondes a la comadre… ¿Qué vamos a hacer?

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-Bueno, por eso no te inquietes, en ese caso y si tu así lo quieres, me hago el borracho y le dejo el campo libre a la comadre y a ti para que se cojan al compadre… ¡No creo que ella diga que no si, como me contaste, ella y tu compartieron a los negros la vez pasada!

-Bueno, mi amor, en eso tienes razón, y la verdad es que de solo oír cómo gritaba cuando el negro aquel que le tocó la tenía ensartada, hasta yo me calenté mi cielo… ¿Ya te conté que se la cogió por el culo? Y ella tan sangrona que es! Una vez que en la reunión de señoras alguien habló del sexo anal, ella dijo que ni loca se dejaría coger por atrás… ¡Quien la hubiera visto allá en Belice con la vergota del negro en el culo, pero así somos de habladoras mi amor!

Y así seguimos platicando un buen rato hasta que nos quedamos dormidos. A la mañana siguiente, en el desayuno, ella me despidió con un beso antes de irme al trabajo y al hacerlo, me dijo sonriendo:

-Mi amor, lo estuve pensando… voy a llamar a la comadre para ver si acepta y podríamos salir en dos semanas, porque ya la semana que entra me baja la regla y no me gustaría ir sangrando… ¿Qué te parece?

-¡Perfecto, mi amor! –le dije, y abrazándola, continué- estoy seguro, mi amor, que nos vamos a pasar una semana estupenda- y me fui a trabajar, y debo confesarles que no dejé de pensar en lo que haríamos los cuatro allá en Cancún. El compadre no sabia nada de lo ocurrido entre su esposa y los negros, pero estaba seguro, por lo que mi mujer me dijo, que la comadre lo prepararía bien para que llegara con ganas de coger y además, no es por nada, pero mi mujer es lo que se llama un culito y seguramente el compadre se daría vuelo cogiéndosela.

Los compadres aceptaron y preparamos el viaje. Salimos en nuestro auto y la conversación fue amena y divertida, sin faltar las sugerencias sexuales veladas. Mi compadre nos decía que en caso de que nos “urgiera” no teníamos mas que decirlo y el y su mujer se saldrían a la alberca. Le dije que nosotros haríamos lo mismo pero que la habitación no era una sino más bien dos, aunque comunicadas por una puerta, y al decirlo, mi comadre me miró por el retrovisor y sonrió, para luego decir:

-Ay compadre, pero no vaya a ser que alguien de nosotros sea sonámbulo y acabe en la cama equivocada. Mi esposo es de los que camina dormido pero yo sé bien de donde agarrarlo para que no se levante, por lo menos hasta que acabe… de dormir –dijo intencionadamente y todos nos reímos pero comenzamos a excitarnos.

-Nada mas no lo vaya usted a apretar muy fuerte porque lo puede dejar sin su gracia, comadrita –le dije y continué- pero también puede ser que de tanto apretón, a mi compadre le den ganas de escupir y entonces la cosa se va a poner difícil.

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-No compadre, mas bien se le va a poner dura porque a mi viejo le encanta que yo se lo apapache… ¿Verdad mi amor?-dijo ella, acariciando la mejilla de su marido.

-Así es mi amor-dijo él y dirigiéndose a mi, me dijo-mire compadre, la verdad es que eso de salir así en parejas hace como que uno se ponga jarioso… ¿No le pasa a usted lo mismo compadre?… ¿o a usted, comadrita? Porque la verdad nosotros casi no hemos salido en pareja, tal vez una o dos veces, y eso a Veracruz, una vez de recién casados y con unos amigos nos pusimos una borrachera tremenda… con decirles que al otro día no sabia yo si había cogido o me habían cogido… ¡Con eso les digo todo!

-Ay compadre, ¿A poco ya tomado se le hace agua su piragua? ¡No me vaya usted a salir con que ya estando allá en Cancún usted quiera con mi esposo y a mi me deje con ganas!

-¡No comadre, para nada… es mas, como creo que hay confianza entre nosotros, comadrita, le diré que siempre me ha parecido usted muy linda y eso le decía a mi mujer… que si había oportunidad… bueno, usted me entiende comadrita!

-Bueno, puede que oportunidad si haya, compadre, pero si es así, ¿Yo en que voy a leer? –le dije, riéndome pero sintiéndome excitado y sin dejar de ver a la comadre por el retrovisor. Ella se reía pero se notaba que también se estaba excitando.

-Eso no es problema, compadre… ¿Verdad, mi amor? Además, todos somos adultos y sabemos bien que a veces el matrimonio cae en rutinas, así que salir de vacaciones es una forma de volver a revivir la pasión… aquí mi mujer es muy ardiente y… francamente, una de nuestras fantasías cuando cogemos es, precisamente, tener un intercambio de parejas… no, hasta ahora no lo hemos hecho pero cuando aquí la comadre invitó a mi mujer, lo platicamos y pensamos que si ustedes están de acuerdo nos gustaría mucho que nos vieran coger… es una de nuestras fantasías el ser observados y nada mas, salvo que ustedes quieran algo mas y entonces sí, es cosa de intentarlo –dijo el compadre, ya visiblemente excitado, porque los dos hombres íbamos en el asiento delantero y ellas en el asiento de atrás del auto, de manera que podía ver el tremendo bulto que se le había levantado a mi compadre en el pantalón tipo bermuda que llevaba.

Así siguió la platica y por acuerdo de los cuatro, la comadre se pasó al asiento de adelante conmigo y mi compadre atrás con mi mujer. La comadre llevaba un vestido amplio de algodón que dejaba ver sus lindas piernas y rodillas, además de unos pies bien cuidados. Por el espejo yo podía ver que mi compadre acariciaba los muslos de mi esposa que llevaba un short amplio y una blusa que dejaba libre acceso a sus senos con solo medio levantarla.

Bebimos un par de cervezas cada uno y todos nos relajamos. Mi compadre bromeaba y decía que si veía yo un motel que nos metiéramos pero no lo hicimos aunque les confieso que llevaba yo ganas nada mas de ver a la comadre con ese tono de piel tan distinto al de mi esposa y además, abrió las piernas para que pudiera yo tocar su cucaracha que, a diferencia de la de mi mujer, estaba bastante peluda. A mi esposa y a mi nos gusta rasurarnos el vello por aseo pero también porque sentimos mas rico cuando estamos cogiéndonos cariño, y hasta pareciera que puedo penetrarla mas.

Tocarle la conchita peluda a la comadre fue muy agradable y más cuando me llevé mi mano a la nariz para aspirar ese aroma. Ella se rió quedamente y luego me apretó el muslo y delicadamente llevó su mano izquierda hasta mi verga que, tal vez por lo que estábamos viviendo, estaba bastante dura.

Comenzó a apretármela a través del pantalón y luego se puso de lado como para ver mejor a los que iban atrás, y mientras lo hacia, metió la mano a través de la entrepierna del short que yo llevaba y alcanzó mi verga comenzando a acariciarla.

Mientras, mi esposa llevaba las piernas abiertas y la mano del compadre se perdía por debajo de su vestido. Sentí algo, no celos pero si algo especial al ver cómo mi mujer estaba roja de excitación y suspiraba ruidosamente mientras el compadre le acariciaba la conchita.

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Ya no hablamos mucho. Ellos en lo suyo y mi comadre de plano se agachó para darme una riquísima mamada pasando con lentitud su lengua por la mera puntita de mi verga y eso me puso a mil, ya que al mismo tiempo oía suspirar a mi mujer, y es que cuando ella está a punto de venirse comienza a mentar madres y a decir cosas que llama “sucias” pero que me encanta oírselas, y decía:

-Ay, así papito… despacito… no, no dejes de sobarme ahí mero… así, síguele… mámame las chiches… así mi amor… que rico me lo haces compadre… ay que rico me tocas… ay, ¡Me estoy viniendo!… no dejes de sobarme el botoncito… así, síguele… ¡Me estoy viniendo otra vez!

No se si ustedes hayan pasado por una experiencia igual, pero sinceramente no me imaginé que un intercambio se diera así con tanta facilidad. Claro que había confianza entre las dos parejas y todo eso, pero definitivamente es rico coger de esa manera y cuando oí a mu mujer que se estaba viniendo, acaricié con mi mano derecha la cabeza de la comadre que estaba mamándome riquísimo y ella, con la boca llena, solo dijo:

-Vente tu también, papacito… quiero saber a qué sabe tu leche mi amor… dice mi comadre que te sabe rica –y cuando ella dijo esto, de plano ya no pude soportar y comencé a eyacular de manera abundante y mi comadre se tragó todo mi semen dejando caer solo una o dos gotitas en una toallita que llevaba en la mano.

Poco a poco recuperamos la calma. Pude ver a mi mujer mamándole la verga al compadre hasta que este se vino también, pero a mi esposa de plano no le gusta tragarse el semen, ni el mío y según sé ni el de sus amantes, así que con delicadeza y mientras sonreía, escupía el semen en la toallita que pidió a la comadre que le prestara.

Nos paramos a comer en Escarcega y bromeamos sobre lo ocurrido. A punto estuve de decirles que nos quedáramos ahí a dormir pero seguimos hasta Cancún y ya de plano al llegar y para mantener el tono de excitación, nos hospedamos ya con nuestras esposas intercambiadas. Puedo decirles que fue una semana excitante. Cogimos con nuestras esposas solo una vez pero los demás días (Porque no solo cogíamos de noche, lo aclaro) y para la gente, mi comadre fue mi esposa y mi mujer fue la esposa de mi compadre. Lo hicimos en la misma habitación y créanme que es excitante ver a nuestra pareja disfrutando ahí a nuestro lado, de la verga de otro hombre y al mismo tiempo nosotros estar gozando con otra mujer.

Al regreso todo volvió a la calma y a los compadres los seguimos tratando con cortesía y comentarios sexuales discretos porque de seguro nos vamos a volver a ir de vacaciones sexuales… ¡Ellos están dispuestos desde luego!